El pasado viernes 7 de diciembre además de despedir el año, se celebró el cambio de marca dado que Chartis pasó a ser -luego de mucho esfuerzo y sacrificio por parte de la compañía- AIG.
Cornelius Vander Starr fue un hombre adelantado a sus tiempos, con una gran visión y espíritu empresarial. En 1919 fundó una agencia de seguros norteamericana en Shanghai, China, y ésta fue el origen de lo que hoy es, AIG.
Para el 1926 el éxito de las operaciones en Asia permitió que se abriera una oficina en la ciudad de Nueva York, que se convirtió en la sede de la empresa hasta estos días.
La compañía creció y se desarrolló rápidamente, y en 1996 abrió una agencia en Uruguay.
En el año 2009 tras la crisis en Estados Unidos, la compañía necesitaba construir una identidad renovada como parte de un proceso de reestructuración a nivel global, lo que dio paso al surgimiento de Chartis. Bajo esta nueva denominación continuron sirviendo a nuestro país con la seriedad y el profesionalismo que siempre los distinguió.
En el 2012, nuevamente cambiaron de marca de vuelta al nombre que todos conocen, y que ha sido sinónimo de integridad, versatilidad, pericia y solidez financiera: AIG.
El éxito indiscutible de AIG como empresa radica en su gente, en el esfuerzo incondicional de quienes son los mejores activos de cualquier negocio. Su cultura empresarial, el conocimiento y dominio del mercado, unidos al profesionalismo de sus empleados, hace que sus asegurados reciban como valor añadido la experiencia obtenida durante muchos años operando en el campo de los seguro. Hoy se han convertido a nivel global en una compañía con un enfoque más fuerte aún en sus operaciones de seguro, sirviendo a millones de clientes en más de 100 países alrededor del mundo.